Alejandro miró fríamente a Mariano.
—¿Estás aburrido?
Mariano se tocó la nariz.
—Oh, vamos, solo estaba bromeando.
—¿Eh? — Simona preguntó sorprendida. —¿El entrenador de caballos está persiguiendo a Xime, verdad?
Alejandro y Mariano miraron al entrenador de caballos juntos y notaron su expresión ansiosa, lo que les hizo darse cuenta de que algo andaba mal.
Luego, dos entrenadores de caballos más salieron corriendo desde el establo, montando a caballo para unirse a la persecución.
Al ver esto,