Capítulo272
Si el vehículo no fuera suficiente grande, habría sido realmente difícil acomodar a tantas personas. Ximena estaba a punto de preguntar cuando se escuchó otra voz desde la puerta.

—¡Espera, yo también quiero ir!— Renata apareció apresuradamente, y la doctora Cubillos la siguió persiguiéndola.

Al escuchar la voz, los Pérez se estremecieron al instante. Mario exclamó con miedo:

—¡Dios mío, ¿la loca también viene?!

Ángel tembló y dijo:

—¡Ya no quiero ir! ¡Quiero bajarme del auto!

Sin embargo, ant
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