—Si no lo entiendes, ¡puedo explicártelo más claramente! —dijo Fabián con determinación en su mirada—. Es cierto que tengo inseguridades, pero jamás he pensado que haya una gran diferencia de estatus entre Liliana y yo. Al fin y al cabo, somos seres humanos. Con mi esfuerzo, puedo darle a Liliana una buena vida, ¡así que no hay nada que nos diferencie! Además, no me importa lo que piensen los demás. Solo necesito saber que ocupo un lugar en el corazón de Liliana, ¡y eso es suficiente!
—Fabián, ¿