—¿A qué te refieres exactamente? —preguntó Kerri.
Ximena se secó las lágrimas y sonrió levemente:
—Cuando encontraste un ratón en tu taller. Todos querían matarlo, pero tú lo tomaste en tus manos y nos dijiste: "Es una pequeña vida, tiene su propia existencia. Sería muy cruel lastimarlo". Tus empleados pensaron que estabas loco, pero tú, ignorando sus opiniones, lo liberaste. ¿Recuerdas eso?
—Xime, ¿qué quieres decir realmente? Dilo directamente —dijo Kerri, su tono volviéndose frío.
—Si vas a q