Al escuchar su voz, los ojos oscuros de Alejandro se entrecerraron.
—¿Quién eres?—preguntó.
Ximena no pudo evitar pensar en sarcasmo. ¿Tenía alguna enfermedad grave? ¿Por qué preguntaba de inmediato quién era una persona desconocida?
Ximena respondió:
—Señor, no somos conocidos, ¿verdad? Preguntar de esta manera no es muy educado, ¿no lo cree?
Alejandro entrecerró los ojos aún más y cambió su enfoque.
—Mi hijo está aquí para estudiar. Con alguien que actúa de manera tan extraña y que no mu