Ximena, aún escéptica, guardó silencio al escuchar a Simona.
Simona le acercó el café recién preparado.
—Xime, por lo que me cuentas, ¡está claro que Alejandro aún siente algo por ti! Las reacciones instintivas nunca mienten.
Ximena tomó la taza, su voz apagada.
—Ya no puedo juzgarlo.
Tan posesivo que no quería que ella se acercara a otros hombres, pero tampoco dispuesto a volver al pasado.
¿Quién podría soportar eso? ¿Quién se atrevería a interpretar sus pensamientos?
Simona le dio una palmad