Simona preguntó con curiosidad:
—¿Quién es quién?
—Un hombre mayor de casi cincuenta años que de repente contactó a Leo.
Nicolás ayudó a explicar:
—Es muy hábil, ¡me cuesta imaginar que alguien de esa edad aún tenga esa habilidad!
Leo sonrió:
—De verdad que es muy difícil que nos permita entrenar con él.
—¿Entonces cómo toman las clases? ¿Por internet?— Volvió a preguntar Simona.
Leo asintió:
—Sí, él no quiere vernos en persona, ni siquiera nos dio su nombre, solo su edad. Y lo que más intri