—Lo hice pensando en tu vida, tratando de darte la mayor esperanza posible, no esperaba que lo malinterpretara. No me gustas, espero que realmente te alejes de mí.
En el momento en que las palabras fueron pronunciadas, Yaritza se dio la vuelta.
David, con la mirada fría y afilada, en un instante tan breve que no le dio tiempo a pensar en absolutamente nada. Él levantó la mano para sostener su muñeca, pero solo tocó las frías y heladas puntas de sus dedos...
Ella, ante él, caminó hacia Diego con