—Yo, no puedo soportar ver a una chica hermosa vagando, ¡sube a mi moto! Te montaré en mi adorada motocicleta y te llevaré a la ciudad, ¡sin tráfico y sin costo alguno!
—Gracias.
Con esas palabras, Yaritza se puso el casco, dio un leve paso con sus largas piernas y se subió a la motocicleta del chico. Al instante, ¡la motocicleta se lanzó hacia adelante!
—Guapa, creo que debemos tener más o menos la misma edad, ¿en qué grado estás? ¿Viniste a los Pinares para quedarte con familiares? ¿En qué esc