El salón principal del Grupo Mendonça brillaba con luces ámbar que se reflejaban en los adornos de cristal. Ejecutivos importantes y representantes extranjeros, especialmente los procedentes de China, circulaban con copas de champán mientras un pianista interpretaba un suave jazz. Era una noche hecha para impresionar.
Natalia entró acompañada de Cristina, dos asesores de Relaciones Internacionales y dos directores con sus esposas. De entre todos, solo ella y Cristina iban solas. Danilo, impecab