Al enterarse de que le iba a regalar algo, los ojos de Sofía se llenaron de desconfianza. Supongo que ella también era consciente de lo mucho que la odiaba, así que no podía esperar que le preparara un regalo. Pero antes de que pudiera rechazarme, un hombre de pelo corto salió de entre la multitud que estaba observando. Al verlo, Sofía se puso pálida, retrocedió unos pasos y, sin poder evitarlo, gritó su nombre.
—¡Julio!
Julio exhaló el humo de su cigarrillo y sus ojos recorrieron el rostro de S