Capítulo 30. Mi hijo.
Matthew Anderson.
Meses han transcurrido, desde la última vez que hablé con Stephanie y no ha habido día en que no piense en ella. Me pregunto continuamente si está descansando, si necesita ayuda o si alguna vez piensa en mí…
Suspiro, sentado en la silla de mi oficina, mirando por el gran ventanal, como la ciudad vibrante que emerge ante mi vista continua la vida, sin detenerse.
Cierro mis ojos y los recuerdos bailan en mi cabeza. Veo a Steph en cada uno de ellos. Puedo ver su hermosa sonrisa,