26. La Advertencia
Al cruzar la calle, Heinst miró disimuladamente hacia atrás y vio al hombre con gafas oscuras y gorra que lo seguía a una distancia prudente. La tensión en el aire era palpable. Heinst aceleró el paso, intentando perder a su perseguidor entre la multitud de la ciudad. Sin embargo, el hombre mantenía la distancia, siempre a unos metros detrás de él.
Heinst decidió cambiar de ruta varias veces, girando en esquinas y entrando en callejones, pero el hombre seguía detrás de él. La persecución se vol