Madson Reese paseaba inocentemente por la casa en total oscuridad, mientras creía que todos dormían. Solo llevaba un vestido ligero y una manta echada sobre los hombros cuando salió de la casa de puntillas.
La noche era tan fría como en los últimos días, pero ella siguió caminando por la granja de diamantes. Y aunque sabía que sería mucho más rápido llevar la cesta a su destino a lomos de su caballo, no quería armar jaleo, así que prefirió hacer el camino a pie. ¿Qué mal podía hacer un poco de