Sus ojos se abrieron lentamente, y subió las escaleras de aquella mansión, sintiendo su corazón tan desgarrado de una forma que había creído imposible hasta aquel momento. Hasta el día anterior.
Habían dejado a los niños al cuidado de las agotadas niñeras tras otro día de sobrecarga, porque su madre se sentía demasiado débil para hacer frente a todo. Pero lo cierto era que Madson Reese se negaba a verlos. Para ella, el hombre no podía soportar la presión de ser engañado como lo había hecho con