Mundo de ficçãoIniciar sessãoSin poder evitarlo, le supliqué a Diego con los ojos que me perdonara.
Sus perfectas facciones habían quedado desencajadas por la inesperada noticia. El ruido sonoro de la botella, que se volvió añicos por la caída, me sobresaltó y tiré con rabia mi mano, liberándola del agarre de Lucas. Di media vuelta con desesperación y me perdí por la entrada de la casa, me abrí paso a través de las escaleras para i







