Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez en Londres, las ansias por verla aumentaron, aunque ardía de rabia porque sería acompañante de aquel hombre que me pareció hasta formidable, antes de saber que era el esposo de la mujer que me gustaba.
Y ahora que me detenía a pensarlo, durante las videoconferencias que tuvimos en el transcurso de nuestras tratativas, su rostro me resultó familiar. No obstante, jamás imaginé que sería el hombre que gritó el n







