Mundo ficciónIniciar sesión—¡Bájame, Diego! ¡Bájame ya! —comenzó a gritar mientras me golpeaba en la espalda y sacudía las piernas.
—¡Ya basta! —grité sin interrumpir mi marcha—. ¡Mantente quieta o terminaremos en el suelo y nos tomará más tiempo llegar!
—¡Solo bájame! —suplicó en medio de sollozos y suspiré.
—Lo haré si prometes ir conmigo sin p







