Mundo ficciónIniciar sesiónRecordó el momento con tanta claridad que casi lo veía frente a ella de nuevo:
—Pero mira que ángel ha decidido bendecirnos con su presencia esta bella mañana —había anunciado él, coqueto y con esa sonrisa suya tan lleno de sí mismo.
Lo soldados lo siguieron como si su comentario hubiera sido un permiso tácito. Un coro de silbidos, gritos y bromas subidas de tono estalló en cuestión de segundos. Ella, atrapada en medio de ese mar de testosterona, sintió sus hombros encogerse por la incomodidad.
—¡Miren eso! ¡Al fin algo bonito en este campamento!
—¡Oye, ángel, si buscas un devoto yo me ofrezco!
—¡Prometo llevarte a visitar el cielo!
Avelyne había querido desaparecer. No sabía dónde poner la mirada ni cómo caminar sin sentirse observada en exceso.
Entonces, como un remolin







