CANSADA
Al llegar al departamento me siento exhausta, tanto como para dar un paso seguido del otro sin tambalearme. El aire me falta, y la cabeza me duele por el llanto, había sido tan fácil hablar con Emma, que hasta pude hablarle de las cosas de las que nunca he hablado con nadie, ni siquiera con Gianni. Abrí la puerta y mi amiga está mirando la televisión. Me acerco a ella y me siento a su lado.
Ella gira su rostro y me mira con atención. Se ha dado cuenta de que he llorado, pero me siento ta