— Hola, querido, ¿tendrías una pastillita de esas para el dolor de cabeza, porfa? — Lucas se acerca a mí y toca mi frente.
— No me digas que descubriste que estás casada con Carlos o con otra persona porque me tiró por la ventana — me dice y yo lo miro como si estuviera loco.
— ¿Qué dices? — le pregunto — Solo me duele la cabeza, no he traído pastillas para el dolor — entro en su despacho y me siento, cierro los ojos porque al parecer se me está desarrollando una fuerte migraña y me molesta la