— Ese chico no ha hecho más que vivir por usted después de que la conoció en España — me dice Williams — Volvió como un loco, nos dijo que se había enamorado de la mujer más maravillosa del mundo, pero que era muy tarde — se siente en uno de los sofás — perdone que me siente así, Miranda, he tenido un día muy agitado.
— Claro, perdone por no haberlo ofrecido antes — le respondo —¿Desea tomar algo? — asiente y me pide un Whisky, después de servirlo me siento en el sofá frente a él.
— Desde que