Me despierto un poco desorientada, necesito darme un baño, tengo hambre y no sé qué hora es; las cuatro de la tarde, eso quiere decir que es la medianoche en España, llamaré mañana.
Tengo varios mensajes de mis padres y uno de mi única hermana; está casada con un alemán superrico, no tiene hijos y, la verdad, no sé qué hace con su vida. Es diez años mayor que yo y una cirujana reconocida y nunca se ha interesado mucho por mi vida.
CÁNDIDA ROSA: No puedo creer lo que has hecho. Mamá está destroza