Ivonne y Perlman cruzaron una mirada con rapidez al ver la acción de Grassman.
—Salud, querido —dijo Ivonne.
—Salud, Alexander —dijo Perlman sin dejar de mirar al hombre con el que había compartido tanto, y luego bebió un sorbo de su copa.
Pasaron varios segundos antes de que Grassman mostrara algún signo de sentirse mal. Primero trató de sonreír hacia ellos y luego se le subió el color en el rostro mientras intentaba aflojarse un poco la corbata como si le molestara.
—¿Estás bien, Alexander? —