Cuando salí de la mansión protegida con una manta térmica de los sanitarios, una marabunta de periodistas e importantes gestores de la prensa de Hackett se acercaron hacia mí con sus micrófonos, avasallándome a fotografías mientras Gaspar y los hombres de seguridad intentaban apartarlos de mí.
—¡alcaldesa! ¡Por aquí, alcaldesa! ¿Es verdad que la mansión fue víctima de otro atentado por parte de los salvajes? Salvajes.
—No, los Jokhnar no han tenido que ver con este ataque y tampoco con el anter