Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo derramé una lágrima más en todo el camino a casa, ni siquiera cuando llegué a mi cómodo hogar, dejando la maleta en el recibidor, para luego llegar al salón, tumbarme sobre el sofá, encendiendo la tele, cogiendo el móvil para enviarle un mensaje a Marta.
Yo:
“Gracias por esto, lo necesitaba. Ahora que todo ha acabado, siento que puedo respirar”







