PDV de Isabela
Me quedé en el pasillo después de que Enzo saliera de la habitación. Mi corazón latía desbocado.
Lo vi alejarse cojeando, con la pierna sangrando y el rostro pálido. Estaba herido. Había estado en una pelea.
En cuanto desapareció, la preocupación me inundó como agua helada. ¿Y si le había pasado algo? ¿Y si lo habían atacado?
El corte en mi muñeca no había sido un accidente en la cocina.
Le había dicho a Valeria que fue mientras preparaba comida. Sonreí y le dije que no era nada.