Los ojos de mi esposo lanzaban chispas del enojo,insultaba a alguien del otro lado de la línea telefónica.
— ¿Qué pretendes?,¿acaso eres idiota?,no me culpes de tus errores,¿Acaso no fue suficiente lo que hice por ti? Ya cumplí mi parte y te libré del problema, no es mi asunto,si no sabes cómo retenerlo . Deja de joderme y deja de llamarme aquí. No vuelvas a llamar.
David finalizó la llamada y dio un suspiro de hastío, ni siquiera se percató de que yo lo había visto. Él empezó a hacer sus malet