Me miré al espejo, ajustando mi vestido una última vez antes de salir con Mark. Estaba emocionada por pasar tiempo a solas con él, pero una voz en mi interior me decía que algo no estaba bien. Había notado cómo Ximena se había estado acercando más y más a Mark en las últimas semanas, y sabía que ella no tenía buenas intenciones.
Mientras me preparaba, Ximena llamó para avisar que el bebé no paraba de llorar
—De seguro ha ideado un plan para captar la atención de Mark a través del niño–Fue