Pasó una semana en la que no tuvimos comunicación alguna,todos los días a la misma hora iba al bar,con la mirada fija en la entrada tenía la esperanza de verle llegar,hasta que una noche:¿Me invitas una copa?
Lo abracé fuerte y mis ojos se humedecieron por la emoción de sentir la calidez de sus labios rozando los míos. Un ligero calor envolvió mis mejillas y luego mis pezones, hasta bajar por todo mi cuerpo.
Mark me dijo que era mejor marcharse porque eso no estaba bien.
Lo tomé del brazo y le