~ELENA~
Vincenzo me empuja contra la puerta y toma mis labios con los suyos, besándome con fuerza y pasión.
El beso se prolonga por un momento, caliente, intenso y apasionado antes de que se aparte abruptamente. Como si acabara de cruzar un límite.
“Vete ahora, por favor” gruñe. “Ahora que aún soy capaz de controlarme.”
“Vincenzo” lo llamo suavemente, pero él aparta la mirada.
“Por favor, solo vete” suplica.
Solo asiento.
Y me voy.
No corro.
Pero tampoco miro atrás.
Porque si lo hago…
No podré