Capítulo 26. Jugando a la Luna de miel
[CHRISTIN]
La noche cayó con más rapidez de la habitual, o así se sintió, pues de un momento a otro el pastel había sido repartido. La mesa, pese a que no había muchos invitados en la boda y a todos parecía caerles mal, estaba a reventar; una caja más y aquello se desmoronaría como la torre de Babel.
La hora mágica ya había acabado, Polaris brillaba más fuerte que otras noches y la luna se encontraba en su máximo apogeo; inclusive podía distinguirse un color rojizo en ella. Los faroles ya había