El dolor de cabeza y la sensación de malestar lo invadían, y todo lo que quería era que esa incomodidad desapareciera. Sabía que tal vez debería llamar a un doctor, pero no tenía ánimo para nada; solo quería que su cuerpo se liberara de esa sensación tan molesta.
Mientras se acomodaba en la cama, Maxwell estaba tan distraído por su malestar que dejó la puerta principal sin seguro. Fue entonces cuando Amanda llegó, empujó la puerta y entró sin dudarlo. Al instante, su mirada se iluminó al ver