Maxwell había salido salido de la reunión. Al abordar su deportivo en el estacionamiento subterráneo, sintió una punzada aguda en su cabeza, como si un rayo de dolor lo atravesara.
Mientras conducía por las calles, el dolor se intensificó, llevándolo a un estado de alerta. Con cada giro, las luces de la ciudad parecían bailar, distorsionadas por la niebla de su malestar. Sin previo aviso, el dolor se volvió insoportable, y en un impulso, frenó de golpe. El sonido del neumático chirriante resonó