Por su lado, Aria, tras varios días en el hospital pudo regresar a casa. Los niños se alegraron demasiado al verla, como no había ningún indicio de que ella hubiera estado internada en un hospital, los niños continuaron todavía creyendo firmemente en el hecho de que ella estuvo afuera por trabajo. Elena no pudo evitar soltar algunas lágrimas al verla, pero disimuló para no confundir a los niños.
—Bienvenida a casa, Aria.
—¡Mamá! Estás aquí, en casa.
—Así es,