La expresión de Sharon se estaba distorsionando. “Es normal que el olor sea el mismo tras plagiar mi fórmula”.
“¡¿Quién demonios es así de despreciable?! ¡¿Quién copiaría el producto de otra persona hasta tal punto?!”. Glady no pudo evitar maldecir en voz alta también.
“También me gustaría saber quién es”. Sharon miró fijamente el frasco de perfume en su mano. Su mente parecía estar llena de pensamientos.
“¿Por qué no llamamos a la policía, Sienna?”, replicó Glady con enojo.
Sharon entrecerr