"¡Detente! ¡O dispararé!". Simon rugió mientras apuntaba a Sally con un arma que le arrebató al policía que estaba a su lado.
Se las arregló para detener el ataque inminente de Sally a Sharon, pero aun así la hizo temblar levemente, dejando una herida más profunda y sangrienta en el cuello de Sharon. La sangre roja comenzaba a fluir por su cuerpo...
El dolor punzante de su cuello dificultaba la respiración de Sharon. Sin embargo, estaba aún más preocupada por Simon, que tenía una pistola en la