A Yvonne le irritó la actitud de Dayton. “¿Puedes tomarte en serio tu enfermedad? Si te das por vencido, no puedo tratarte”.
Por muy grandes que fueran sus habilidades médicas, ella no podía tratar a un paciente que no estaba dispuesto a escuchar sus instrucciones.
Dayton continuó sonriéndole débilmente. “De acuerdo, entendido. Te haré caso”.
“Siempre dices eso”.
“Esta vez te escucharé de verdad”.
“No creo en ti”. Ella había perdido la confianza en él.
Dayton se encogió de hombros