Sharon iba al laboratorio todos los días para formular nuevas fragancias. Ella se sorprendió cuando Sydney apareció en el laboratorio.
Ella se encontró con Sydney, quien llevaba tiempo esperándola, en su oficina.
“Sydney, ¿por qué estás aquí? No has venido a pedirme que te formule un perfume, ¿verdad?”. Ella se rio entre dientes mientras se acercaba.
Sydney se levantó al verla. “Estoy aquí para pedirte ayuda”.
A Sharon le pareció extraño. ¿En qué podía ayudarla?
“Somos familia. No tie