Simon miró de reojo y fijó su mirada sombría en la mujer a su lado. “Solo estoy pensando en lo bien que me siento ahora”. Por eso él no quería quedarse dormido tan pronto.
Sharon se rio y dijo: “¿Por qué no solo dices que es genial tenerme a tu lado?”.
Él le pellizcó la barbilla con sus dedos largos y delgados, y dijo: “No sé cómo adular, pero puedo aprender a decir las palabras que quieres escuchar de mí”.
Sharon negó con su cabeza y dijo: “No es necesario. Me gusta más cuando actúas con n