Capítulo 373
Al sentir todos los ojos de la sala clavados en ella, Valeria se estremeció por un milisegundo, pero mantuvo la calma, irguiendo la espalda con una dignidad que dejó a más de uno sin aliento. Se dirigió con paso firme hacia el frente y miró directamente al juez.

—Pido disculpas por el retraso y por
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