Dereck apoyó su vaso sobre la mesa con evidente fastidio, produciendo un sonido seco que buscaba, sin éxito, imponer algo de orden. Miró fijamente a Enzo con una expresión gélida y letal, apuntándolo con el dedo.
—Agradécele a cualquier dios en el que creas, Enzo, que eres el maldito abogado que lle