Gimena sollozaba, fingiendo dolor.
—Solo… solo quería ver si Isabella estaba bien, pero… resbalé.
Dereck, aún alterado, la ayudó a incorporarse.
—No debiste seguirla, Gimena. —Su tono fue severo, pero la preocupación pudo más que su enojo—. Voy a llevarte al hospital.
Él dudó. Su instinto le decía