Dereck la miró con intensidad, pero Valeria no retrocedió ni un milímetro.
—Escúchame bien, genio —continuó ella, señalándolo con un dedo—. Si a Isabella o a mi sobrino les pasa un solo rasguño por culpa de tu incompetencia o de tus "amiguitas" resentidas, me la llevo. Y te juro por lo más sagrado