Enzo se mantuvo en un silencio sepulcral junto a Elena. Elena, que aún sostenía el bolso con las fotos difamatorias, sintió que el mundo se detenía.
El médico miró a Dereck a los ojos, suavizando un poco su expresión profesional ante la evidente desesperación del hombre.
—Señor Salazar… su esposa