36. En cubierto
Adamo
Algo me inquieto en la visita del vampiro y su compañera loba. Quizás sea que siempre me ha molestado que las hembras lobas acepten como compañeras a los chupasangres. Jamás he entendido como la diosa luna permite que un lobo se quede sin pareja por estos chupasangres, tal vez sea eso que me dejo con un sabor amargo ese encuentro. Aunque no vi el rostro de la loba, su cuerpo era exquisito, a pesar de que apestaba a ese Zacarías.
No pude ver su loba cuando los seguí, ya que Kira me impidió