Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del reloj me sigue como si cada segundo fuera una cuerda que se estira dentro de mi cabeza. Tic tac, tic tac, tic tac, tic tac, tic tac, tic tac, tic tac. A veces creo que el reloj vive para recordarme que nada se detiene, aunque yo sí me haya detenido.
 







