- . . . Punto de vista de Ronan . . . -
Han pasado meses desde aquel día en que Isidora cruzó mi oficina con ese sobre entre las manos, meses desde que mi vida se partió por segunda vez. Desde entonces el tiempo no avanza igual, se arrastra, se distorsiona, se clava en la piel como una espina que no deja de doler. La casa está llena de ecos, de recuerdos que no me pertenecen más, de un aroma que se fue y que intento retener sin éxito.
Vivo entre silencios. No hay risas,