Mundo ficciónIniciar sesiónIsabella.
Las lágrimas no quieren detenerse. Yo sabía que él reaccionaría así, lo sabía.
Rosalie tenía razón.
Nadie quiere a una mujer enferma.
Derek resultó ser un estúpido que me ilusionó, y rompió mi corazón de la peor manera. ¿Qué más podía esperar? Estoy destinada a sufrir en esta miserable vida. Le dejé el celular, junto a sus llaves a la recepcionista del edificio. No quiero nada de él.







