Nuestros olores se mezclaban en el auto, el mareo se hizo presente, mi mente divagaba sintiendo su olor, me maldije por ser una debil humana
Ana miraba por la ventana tratando de respirar el aire fresco mientras yo me ahogaba con su olor, algo que hace mucho no se presentaba en mí se alzó como fuego llameante, quemándome por dentro, quería saltar sobre ella y volver a marcarla, mi lobo aullaba asegurándome que era suya, llegamos a la casa de la manada y pude escuchar muchas voces a lo lejos
—N